Si os digo la verdad, odio las pérdidas de tiempo y los teatrillos de típicos de los últimos minutos.
Pero debo reconocer que he disfrutado viendo ladrar a los catalinos desesperados por no haber sido capaces de marcarnos en todo un partido y quejándose. Eso más la parada de Kameni ya con la pierna vendada y todo, me estaba descojonando.
Puntazo conseguido, y lo que más me agrada, joderle un poquito a ese club que pertenece a la élite de tramposos.